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Argentina | 28.10.2017  

En la industria automotriz prevén 0Km con más "componente argentino" tras los nuevos beneficios impositivos

En la actualidad, apenas el 22% de los componentes de un vehículo son de fabricación nacional, en promedio. La AFIP implementó un bono electrónico que beneficiará a las terminales que sumen proveedores locales. La mejora del mercado brasileño también favorecerá al sector

El mercado automotor cerrará en 2017 el segundo mejor año de su historia, con ventas que estarán muy cerca del récord de 2013, cuando se patentaron 955.000 unidades.

 |  Fuente: www.iprofesional.com

El mercado automotor cerrará en 2017 el segundo mejor año de su historia, con ventas que estarán muy cerca del récord de 2013, cuando se patentaron 955.000 unidades.

Esta recuperación no llega sola y los autopartistas empiezan a sentir, de la misma forma, el rebote en la actividad.

Los productores de partes son, en su mayoría, pequeñas y medianas empresas. Muchas son emprendimientos familiares o talleres casi artesanales. Sólo una pequeña minoría está conformada por compañías de peso. 

Vienen de sufrir la crisis del mercado automotor (que se dio entre 2014 y 2015) en carne propia, que tuvo como consecuencia el cierre de muchos fabricantes, que fueron a la quiebra por la caída en picada de las órdenes de compra por parte de las terminales.

Recién este año, tras algunos meses de recuperación de la producción automotriz, los autopartistas empiezan a ver la luz al final del túnel. Pero aseguran que la recuperación no es completa porque siguen luchando contra el flagelo de la importación.

Raúl Amil, presidente de Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), aseguró que el 2017 marcará un punto de inflexión en el sector, después de una dura crisis que se extendió por tres años.

En el nuevo escenario, esperan una leve recuperación de la producción que sería del 1% para el actual período, mientras que apuntan a lograr una tasa mayor en 2018.

Hay tres variables que están jugando a favor:

-Por un lado, la dinámica de las terminales, que mejoró en los últimos meses.

-En segundo lugar, la nueva ley de autopartes

-Y en tercer lugar, la recuperación de Brasil.

La fabricación de autos, hasta septiembre, acumula un crecimiento interanual del 0,5%.

"Somos una demanda derivada de las automotrices. Depende de cómo les vaya a las terminales, de igual manera nos irá a nosotros", explicó Amil.

Ahora, una de las principales expectativas del sector está centrada en el cumplimiento de la nueva ley de autopartes, que establece como obligatoriedad que los vehículos de producción nacional cuenten con un 30% de partes nacionales.

Actualmente, el promedio de partes locales que utilizan las terminales argentinas es de 22%, con un máximo que llega a 30% en el caso de algunos pocos modelos (como el Chevrolet Cruze), mientras que en las pick-ups la proporción alcanza al 40%.

Para revertir esa realidad, el Gobierno nacional, a través de la AFIP dispuso la devolución de impuestos a las terminales que utilicen más partes y piezas con sello "Made in Argentina".

La misma se realizará a través de un bono electrónico que se emitirá por un monto equivalente a un porcentaje del valor de las autopartes nacionales incorporadas a sus productos y que podrán destinarse a pagar Impuesto a las Ganancias, Ganancia Mínima Presunta, IVA e impuestos internos, además de los tributos vinculados al comercio exterior.

“Algunas terminales se inscribieron y están cobrando beneficios de las piezas localizadas. Es un buen proyecto de apuntalamiento al sector, un esfuerzo importante para mejorar la participación de autopartes en la producción de un vehículo”, comentó Amil.

La medida implementa el beneficio previsto en la Ley 27.263 del 1º de agosto de 2016, tendiente a facilitar la producción de las autopartes, matrices y moldes nacionales que sean adquiridos por empresas fabricantes de automóviles, utilitarios y maquinaria agrícola y vial.

La consulta, o cesión de los bonos fiscales, se realizará a través del servicio web "Administración de Incentivos y Créditos Fiscales", disponible en el sitio de internet de la AFIP.

El tercer aspecto tiene que ver con las perspectivas de mejora de Brasil. En el sector afirman que se está notando una leve recuperación y que lo peor ya pasó.

"La industria automotriz y de autopartes es `brasildependiente`. Necesitamos de la complementariedad", comentan los socios de AFAC.

En este sentido, son importantes las expectativas del país vecino, que acaba de sufrir una de las peores crisis de su historia en el sector.

"Las exportaciones a ese país volverán a superar los u$s10.000 millones en 2018, y es probable que superen los niveles de 2001", señala un estudio de la consultora DNI.

El informe subraya que entre los sectores más beneficiados, se encuentra toda la cadena de valor del sector automotor.

 

Inversiones y cambios

Además de los factores que ayudaron a "barajar y dar de nuevo", todavía quedan temas por resolver.

Por un lado, está la cuenta pendiente de atraer más inversiones, las cuales recién ahora están dando señales de recuperación.

Tal como explicó Martín Etchegoyen, secretario de Industria, en los últimos años se comprometieron unos u$s4.000 millones, como consecuencia de un conjunto de medidas que van desde la ley autopartes, hasta la eliminación de los derechos de exportación y el aumento a los reintegros.

El último anuncio llegó de manos de Chevrolet, que confirmó que desembolsará u$s300 millones en su planta de Alvear, provincia de Santa Fe, para fabricar un nuevo modelo, mientras que otros u$s200 millones llegarán de manos de los propios autopartistas, que se pondrán a tono para ser parte del proyecto.

"Hay una correlación directa entre la inversión de las terminales y de las autopartistas, tanto por una mayor demanda como por la mayor tecnología que se requiere. Es un negocio cada vez más competitivo, y cada vez más complejo", aclaró Amil.

Si bien no hay grandes inversiones en marcha en el sector, Amil reconoció que  hay algunas empresas instalándose que no estaban en la Argentina, lo que es una buena señal.

En este sentido, aclaró que en los próximos 15 años se verá un cambio importante en la industria y habrá que estar preparados: "Asistiremos a la muerte de la combustión interna y llegarán los vehículos eléctricos. Muchas cosas nuevas a la que todos deberemos reacomodarnos".

 

Preocupación por los costos

El otro punto clave es el de los costos. Según un informe elaborado para ADEFA, el costo de fabricación local de la industria automotriz se estima que es un 65% más elevado que en México.

El tema de los costos es la principal variable que explica el déficit récord que está afectando al sector.

Según datos oficiales, entre enero y septiembre la industria registró un giro de divisas neto de u$s6.266 millones, considerando tanto autos terminados como partes y piezas. 

En otras palabras, esto significa un rojo 22% superior respecto a igual lapso del 2016 y de casi 130% en relación con un período marcado por las restricciones, como fue 2015.

De mantenerse el desfasaje entre lo que se importa y lo que se exporta, en el sector ya anticipan un rojo sectorial –también récord- de más de u$s7.500 millones.

Según AFAC, las autopartes con más relevancia en las importaciones de componentes fueron las cajas de cambio (21% del total), partes y piezas de motor (15%) y sistemas eléctricos (14%), carrocerías (9,5%) y motores (9%).

En cuanto a los orígenes, el top 5 de países proveedores está conformado por Brasil, Tailandia, China, Estados Unidos y Alemania.

Respecto del tema costos, desde AFAC aclaran que hay que diferenciar la productividad de la competitividad.

"La primera se logra en la planta, en tratar de usar la menor cantidad de recursos posibles. Luego tenemos un entorno del cual es difícil aislarse, con una carga impositiva que llega al 50% y es fatal para el país porque se cargan todos a la producción", comentó Amil.

Otro tema son los costos laborales y los problemas con la ART. Si bien en todas las plantas se mejoró la seguridad, desde la cámara advirtieron que se duplicó la cantidad de litigios que se presentan y que esto representa una carga para las empresas. "Esto claramente nos quita competitividad", afirmaron.

"Hay que buscar modernizarse. Por ejemplo, implementar los bancos de horas, que se puedan acumular cuando haya bajas de producción, o que se puedan fraccionar las vacaciones. Cosas que no afectan los derechos de los trabajadores", comentó Amil.

Desde el sector advirtieron que si la Argentina no mejora la competitividad, no habrá protección que aguante, y esto redundaría en un menor flujo de inversiones.

"Revertir el déficit del sector es imperioso y hay muchas oportunidades, porque la Argentina es un país seguro para invertir. Se están haciendo esfuerzos pero hay que trabajar en competitividad. No será de un día a otro, pero hay que corregirlo de forma gradual. Hay que lograr una competitividad genuina", finalizó el directivo.

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