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Argentina | 21.01.2019  

Se multiplica el cierre de concesionarios en todo el país por la caída en la venta de 0 Km

Fue un año inesperado para los vendedores de autos. Acostumbrados a que las épocas de crisis o bonanzas se sucedan muy rápidamente en un país con ciclos muy cortos como es la Argentina, nunca antes habían sufrido la pérdida de rentabilidad y las presiones de las fábricas como en 2018.

En el sector estiman que hay 2.000 empleos seriamente afectados, que podrían perderse en los próximos meses si no repuntan las ventas. Cifras extraoficiales hablan de una cifra incluso mayor.

 |  Fuente: iprofesional.com

Con una caída en los patentamientos de 10% el año pasado, pero que midiendo solo el segundo semestre llegó a 40%, las empresas terminaron con un stock acumulado que serviría para trabajar hasta la mitad de 2019 sin recibir un solo auto más de las terminales.

Sin embargo, en diciembre, cuando las fábricas tenían que cumplir con sus objetivos, “le tiraron por la cabeza” otra centena de vehículos para que vendan, palabras que utilizó el dueño de una de las cadenas más grandes del país, representante de diferentes marcas, para explicar lo sucedido.

Indignado como nunca, este empresario de bajo perfil dijo a iProfesional que en toda su historia como líder de concesionarios, negocio en el que lleva más de tres décadas, jamás había visto una situación como la actual, de tantas presiones y exigencias, y que es “ilógico” que las automotrices pretendan recuperar la abultada devaluación que se dio en pocos meses de un día para otro.

Esta urgencia por trasladar a precios el cambio del dólar, terminó paralizando aún más las operaciones con los 0Km y provocando este “desastre” en un mercado que venía traccionando muy bien y rindiendo aún más a la economía en general.

“La situación es crítica, porque primero se trabajó sin rentabilidad durante varios meses y ahora se agregó la caída en las suscripciones a los planes de ahorro y las ventas financiadas, que era lo que permitía sostener las estructuras de los puntos de ventas”, dijo Alberto Príncipe, representante de la Cámara de Comercio Automotor (CCA).

“El auto es dólar y subió a la par de la divisa, provocando que la gente no solo no compre, sino que también abandone el pago de las cuotas de los planes porque se duplicaron”, concluyó.

 

Radiografía actual

La situación es tan grave que ya empiezan a verse las primeras persianas bajas en puntos de venta históricos. El problema es que el sector se venía preparando para vender 1 millón de unidades y la estructura comercial quedó sobredimensionada: en 2018 apenas se superaron los 800.000 vehículos y para este año se espera que se comercialicen 120.000 autos menos.

“Es imposible sostener las estructuras y este año será peor”, dijo el titular de otra red de concesionarios que trabaja para dos marcas líderes, quien también prefiere mantener el anonimato.

2018 culminó con 20 agencias menos. Y se espera que este año se incremente esa cifra.

Ante esta situación, la medida que se empieza a estudiar en la mayoría de los casos no tiene alternativa, más cuando se trata de cadenas con tres o más puntos de venta. "Hay que cerrar sucursales e ir migrando el stock y alguna parte del personal a las casas centrales, en zonas más transitadas", explicó.

Sin embargo, ya hay persianas bajas en corredores destacados como Avenida del Libertador, donde un tradicional punto de venta de Peugeot, ubicado en la esquina de Ortega y Gasset, dijo "basta". Lo mismo pasó a unas pocas cuadras con otro representante oficial de tres marcas importadas, Volvo, Jaguar y Land Rover.

Un poco más lejos, en el barrio de Belgrano, puso candado a las puertas un punto de venta de Car One, mientras que otro clásico de una importante marca ubicado en Villa Urquiza también decidió abandonar el local. La situación es más compleja en provincias como Mendoza o Córdoba.

Así, son varios los casos que día a día empiezan a multiplicarse, con expectativas aún más negativas para los próximos meses.

“En 2019 habrá muchos cierres y despidos, porque el costo fijo de mantener un concesionario es enorme entre local, impuestos, servicios. Y hoy no alcanzan los ingresos ni siquiera para lo básico”, dijo Príncipe.

Las consecuencias directas impactan en el empleo. Según el Presidente de la CCA, en la Argentina hay un total de 1.100 concesionarios registrados activos, y los puestos de trabajo que sostiene una red de volumen, con cinco sucursales, van de 300 a 500 empleos.

“El total de los trabajadores de los puntos de venta es seis veces mayor que los puestos creados por todas las terminales juntas”, explicó Príncipe.

En el sector estiman que hay 2.000 empleos seriamente afectados, que podrían perderse en los próximos meses si no repuntan las ventas. Cifras extraoficiales hablan de una cifra incluso mayor.

Sin embargo, hay diferentes realidades y lo cierto es que la situación de cada empresa, en su mayoría Pyme, depende de su organización.

“Es un negocio con muchas diversidades. Está el que siempre trabajó con capital de trabajo propio, que le alcanza con vender dos autos por mes para pagar los gastos fijos, y el que siempre trabajó financiándose con plata de los clientes, que hoy está en una complicada situación”, explicó uno de los consultados.

“Únicamente los que estén bien capitalizados no sufrirán tanto, el resto no se podrá salvar porque no hay financiamiento, el que existe es con tasas del 80% y es inevitable que aumente el desempleo”, agregó.

 

Proyecciones ambiciosas

Hay otro problema que advierten los líderes del sector y que consideran, en parte, causante de la crisis.

Más allá del contexto macroeconómico, para los empresarios uno de los problemas fue que las proyecciones para la industria en 2018 fueron muy ambiciosas. Lo peor, es que también creen que están equivocados en las cifras que se manejan actualmente.

“El 2018 terminó con mucho stock, pero el problema no fue de la economía en general, arrancó antes. En enero pasado, hablando con los presidentes de cada terminal, por el market share que querían alcanzar terminaba resultando un mercado de 140%. Eran todos muy optimistas. Entonces, hubo un error de las automotrices que calcularon mal las cantidades”, comentaron desde un concesionario.

“Esos excedentes, a fin de año, cuando todos los fabricantes cumplieron con la producción e importación, lo que hicieron fue volcarlo a la red. Así a los cinco meses de stock que teníamos acumulado en galpones y playas, ahora se sumaron dos meses más”, añadió.

En 2018 se había pensado en una industria de 1 millón de unidades y finalmente se vendieron 802.992 autos, una baja de 10% frente a 2017.

Para este año también están demasiado optimistas, dicen los consultados. "Se proyectan 700.000 unidades, cuando se venderán un promedio de 550.000, con lo cual seguirá el desfasaje".

Como si fuera poco, no hay líneas de crédito y saben que no recibirán ninguna ayuda del Gobierno al respecto. Hace pocos días estuvieron reunidos con Dante Sica, ministro de Producción, y aclaró que no se está pensando en alguna línea especial para el sector.

"La decisión del Gobierno es sacar circulante de la calle, entonces no esperen medidas extraordinarias", dijo.

 

Lo que viene

En este escenario, el futuro no abre grandes esperanzas. "El achicamiento del sector es inminente, especialmente entre quienes tienen muchas sucursales. Además si fabrican tanto autos como proyectan, volverán a sobrar unidades y eso sí será letal”, dijo el director de su propia Pyme.

“Acá todos los meses hay que pagar los autos a las fábricas, cueste lo que cueste, y hay que tener el dinero en la mano”, agregaron.

Por otro lado, alertan sobre la caída que provocará en el servicio de postventa la baja de los patentamientos, que es un gran sostén del negocio donde las redes invirtieron mucho en los últimos 12 años, y donde aparece una única luz de esperanza.

"A pesar de todo, esto no es 2001 donde el negocio no estaba tan diversificado. Estamos mejor parados, el tema es hasta dónde se podrá resistir", explicaron.

El panorama es complicado y desafiante. Además, por primera vez se hace público el enojo. “Las terminales son multinacionales, pero acá somos Pymes, locales chicos, gente de trabajo. Perdimos plata en 2018 y no queremos seguir perdiendo", finalizaron.

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